Los inicios de la parroquia.

El 1 de Julio de 1942 es nombrado párroco de San Francisco de Borja el Rvdo D, José Mateu Climent, que en el mes de agosto tomaba posesión en la Capilla que  los Padres Pasionistas tenian en la calle Sueca, convirtiéndose así en sede provisional de la parroquia que sería dedicada a San Francisco de Borja.

Así comenzó la vida  de nuestra parroquia y con ella la actividad pastoral, constituyéndose la Acción Católica , cauce de participación de los seglares en el apostolado  y lugar de formación. La comunidad se va organizando y hace presente a Cristo en la barriada.

 Sobre el solar que pronto se adquirió para construir el templo parroquial, se edifica un templo provisional, que se bendice el 9 de noviembre de 1946. Un año después, el 9 de noviembre de 1947, el nuevo   Excmo. y Rvdsimo. Arzobispo, Señor Don Marcelino Oleaechea y Loizaga, bendice la primera piedra del templo definitivo, que comienza a construirse el 10 de Agosto de 1954.

 Mientras se consolida la edificación del templo de piedras vivas, va edificándose el templo material, que con el esfuerzo de todos se concluirá en 1961, siendo bendecido e inaugurado el día 7 de octubre por el Obispo Auxiliar Excmo. y Rdvsimo. Sr D. Rafael González Moralejo.

Con la jubilación del primer párroco y el nombramiento del Rvdo don Ubaldo Barberá Bono en el año 1970, comienza  una nueva etapa en la vida de la parroquia. En el plano material supondrá la renovación del mobiliario del templo y su decoración, con murales del pintor D. Miguel Vaquer, reforma el presbiterio, altar mayor y altar de la Virgen, así como la construcción de viviendas para los sacerdotes y locales para las actividades parroquiales. En el plano espiritual, se fomenta la convivencia de los feligreses, y se potencian las asociaciones apostólicas de adultos y jóvenes.

La convocatoria del Sínodo Diocesano por el   Excmo. y Rvdsimo. Arzobispo,  Sr. D. Miguel Roca Cabanellas en 1980, supone para nuestra parroquia un despertar de ilusiones y esfuerzos para hacer vida los rasgos de la Iglesia del Concilio Vaticano II. La muerte de D. Ubaldo y el nombramiento del párroco Rdvo. D. José María Albert Carpio, supondrá una nueva etapa en la que se llevarán a la práctica los decretos sinodales y se organizará la parroquia según las directrices conciliares y toma un nuevo impulso el apostolado entre infancia y juventud.

  El 30 de septiembre de 2012 toma posesión de la parroquia el párroco Rdvo. D. José Francisco Castelló Colomer. El cuál desarrolla varias acciones relacionadas con el templo: mejoras en el sistema de sonido, iluminación y las vidrieras de la fachada . Potencia los grupos de jóvenes, crea los grupos de meditación de la palabra y la pastoral de de la salud. El 14 de septiembre de 2016 es nombrado Canciller- Secretario del Arzobispado de Valencia. El día 24 de noviembre es nombrado canónigo de la Catedral de Valencia.
El 8 de octubre de 2017 se abre una nueva etapa en la historia de la parroquia de San Francisco de Borja con la toma de posesión del nuevo párroco  el Rdvo. D. Pedro Miret Giner.


El titular de la Parroquia: San Francisco de Borja

San Francisco de Borja, Nació en Gandía el 28 de octubre de 1510.  Biznieto del papa Alejandro VI., el Papa Borgia, por parte de su padre y, biznieto de Fernando el Católico por parte de su madre. Heredó, por primogenitura, el Ducado de Gandía. Tuvo siete hermanos y del segundo matrimonio de su padre, tuvo otros 12 hermanastros. Muy unido al Emperador Carlos V, quien le encarga vivir en Tordesillas junto a la reina Juana, la Loca, y la infanta Catalina. Contrajo matrimonio con doña Leonor de Castro, camarera mayor de la emperatriz Isabel.

EL PRIMER GOLPE DE DIOS

Al morir en Toledo la emperatriz Isabel, presidió, junto con el cardenal de Burgos, sus restos trasladados a Granada, donde estaban enterrados los Reyes Católicos. Antes del entierro se procede al reconocimiento del cadáver. Esta verdaderamente irreconocible. Según el retrato que se puede ver en la catedral de Santa María la Real de Logroño, los mismos de abren el féretro vuelven la cara y se tapan las narices, incapaces de resistir el hedor.  Francisco de Borja experimenta un sobresalto. "Nunca más, nunca más, servir a señor que se me pueda morir".

EL EMPERADOR LO NOMBRA VIRREY DE CATALUÑA.

En Barcelona, conoce a los jesuitas. El Padre Antonio de Araoz y el Beato Pedro Fabro, de paso para Alemania, con otros dos compañeros que reciben de Borja muestras de especial simpatía. El sobrino de dos monjas de Santa Clara que influyeron en su vocación, se verá eclipsado por la amistad tan próxima de los jesuitas, pero siempre asomará debajo de la sotana suya, el hábito franciscano, en su espiritualidad.

Al morir su padre, se traslada a vivir en sus tierras del Ducado de Gandía Hizo florecer las industrias de la seda y el azúcar. Sus entretenimientos eran la caza y la hípica. Aficionado al canto y a la música. Compone música profana y religiosa. A sus diecinueve años, se casó con la portuguesa Leonor de Castro, camarera de la emperatriz, Isabel de Portugal, dechado de elegancia y de virtud.

Muere doña Leonor de Castro, su esposa y Francisco hace los Ejercicios espirituales dirigido por el Padre Andrés de Oviedo, rector del Colegio de Gandía. Decide entrar en la Compañía. El Beato Pedro Fabro se entrevista con Francisco de Borja en Gandía y posteriormente, en  Roma, solicita a San Ignacio de Loyola la admisión. San Ignacio lo acepta, pero le pide secreto. El duque debe, primero, dejar establecidos a sus hijos y, después, doctorarse en la futura Universidad de Valencia.


NO MAS SERVIR A SEÑOR QUE SE ME PUEDA MORIR: El Lema del Presbiterio de nuestra parroquia

La bella emperatriz falleció inesperadamente en 1539, en la flor de la edad y en la cresta de la ola de la grandeza terrena. Comisionado por el emperador para presidir el entierro de la emperatriz, la última mirada al rostro de la emperatriz Isabel le hizo exclamar: "No quiero ya servir a Señor que se me pueda morir". Siete años más tarde su esposa, Leonor de Castro fallecía, con enorme sorpresa de todos, en 1546, dejando a Francisco ocho hijos.

Si la primera muerte marca síquicamente el momento en que Francisco determina vivir de cara a Dios, con el corazón despegado de las cosas mundanas, la de su esposa le lleva del desasimiento afectivo al efectivo. Renuncia al mundo. Provee el bien de sus hijos, cede títulos y posesiones y acepta todos los sacrificios.

El 31 de agosto de 1550 Francisco se despedía de todos y se dirigía a Roma, acompañado de su hijo mayor y de un séquito de nobles. No se había hecho pública aún su decisión de vestir la sotana de jesuita.

Poco tardó en estallar la noticia que, como había previsto San Ignacio, causó enorme estupor. En la Ciudad Eterna fue destinado, por su propio deseo, a la pequeña residencia de Santa María de la Estrada, donde durante cuatro meses tuvo largas conversaciones con el santo Fundador, y se ejercitó con los más modestos y pobres servicios de la Casa. Enviado a España al año siguiente, para prepararse a recibir las sagradas Órdenes, estuvo algún tiempo en Oñate, cerca de Loyola, y en mayo recibía el sacerdocio.

SU PRIMERA MISA

Celebró su primera misa el 1 de agosto de 1551 en Loyola y cantó otra en Vergara, con gran solemnidad,  a la que el Papa, había concedió indulgencia plenaria. Fue tal la aglomeración -unas veinte mil personas-, que tuvo que celebrarse el acto al aire libre.

Tanta resonancia y admiración había alcanzado la transformación del Duque en sencillo jesuita, que todos querían ver con sus propios ojos. Pero más admiración había de causar el ejercicio de su apostolado en su propia tierra, "Apóstol de Guipúzcoa" se le llamó, predicando al pueblo, por orden de San Ignacio, catequizando a los más humildes, mendigando con imponente humillación, su sustento, pidiendo limosnas a los sencillos labradores, que escuchan y miran con embeleso al  “Santo Duque".

LA COMPAÑÍA DE JESUS EN ESPAÑA Y PORTUGAL

El establecimiento definitivo de la Compañía de Jesús en España y Portugal induce a Ignacio de Loyola a sacar del anonimato a Francisco de Borja y le encarga una misión diplomática de importancia. Otra vez los honores, los cumplidos de la Corte. Pero ahora ya es diferente. Francisco ha pasado por el tamiz de la más cruda obediencia y disciplina y ejerce su cargo con entera entrega a Dios, aun en los momentos de nuevos aplausos. No es condición indispensable para la santidad el anonimato, o la obra sencilla. Sí lo es la sencillez de espíritu aun en las obras más grandes.

GENERAL DE LA COMPAÑÍA

Francisco vuelve a Roma al morir el Padre Laínez, y es elegido tercer Prepósito general de la Compañía de Jesús. Dedica su tiempo a las instituciones culturales de la misma y a la consolidación de la aún nueva Orden. Dándose cuenta de la importancia que la vida espiritual tiene para sus sacerdotes, especialmente  cuando la Iglesia aún no se ha consolidado en las directrices de Trento, manda a todos los jesuitas la hora de meditación diaria y otras prácticas ascéticas.

REHÚSA LA PÚRPURA

Rehúsa varias veces la púrpura de cardenal, y acepta con sumisión los deseos de los papas, en cumplimiento de su cuarto voto.

En el año 1571, avejentado por los trabajos y las penitencias, he visto, conservadas a lo largo de los siglos, en su capillita del palacio Ducal de Gandía, las gotas de sangre de sus penitencias, hoy tan incomprendidas, y denigradas en nuestra sociedad hedonista y fácil, en los azulejos de las paredes.

El Papa Pío V, a su vez, le encarga acompañar al cardenal Bonelli en su viaje a España, Portugal y Francia, para tratar de diversas cuestiones relacionadas con la lucha contra los turcos. Al regresar a Roma, le quedan pocos días para prepararse al "paso del mundo al Padre".

"¿DE QUE LE SIRVE AL HOMBRE GANAR TODO EL MUNDO SI PIERDE SU  ALMA ?".

"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?", le repetía San Ignacio. Francisco puso todo el corazón en su decisión heroica. Retirado el emperador Carlos V, en Yuste, después de renunciar el reino en su hijo Felipe II, decía: "¿Qué es nuestra retirada del mundo, comparada con la del Padre Francisco de Borja?".

Su humildad, camino necesario para la santidad, su desprecio de las cosas mundanas y la fidelidad absoluta al espíritu de aquella retirada fue el secreto más profundo de su santidad, de su vida despreocupada de todo lo que no fuese el cumplimiento de la voluntad d Dios; fue también el secreto de la serenidad de su muerte, la muerte de un hombre que no ha vivido esclavo de las miras humanas ni de los hombres mismos, sino entregado única y totalmente a Dios. Murió en Roma el 30 de septiembre de 1572. Fue elevado a los altares por el Papa Clemente X en 1671.